
Cartagena, Colombia: Siendo el casco histórico de la ciudad una joya colonial del Caribe colombiano, destaca por su centro amurallado que se alza con majestuosidad; es un punto de encuentro para turistas nacionales y extranjeros que quieren conocer un poco más de los secretos y narraciones de lo acontecido en este bello lugar que mantiene su apariencia tal cual como fue construido hace cientos de años. Más que una postal, es resistencia y belleza en su estado más puro.

Fundado por conquistadores españoles en 1533 y declarado Patrimonio de la humanidad por LA UNESCO en 1984. Localizado al frente de la inmensa bahía azul, se consolidó un rol clave como enclave militar, el cual fue uno de los más importantes durante su época, del siglo XV al XVII; en la actualidad, cada una de sus construcciones se mantiene firme, como testigo silencioso del paso del tiempo y de las luchas que moldearon su identidad.
El pasar por sus calles empedradas con senderos adoquinados que conducen a plazas, acompañadas de pintorescas, pero centenarias casas con balcones adornados con flores de tantos colores como las edificaciones existentes, son cosas que llaman la atención de cada uno de sus visitantes.

Creencia, memorias y sabor en cada rincón.
Además de los ya antes mencionados, la zona cuenta con otras construcciones que también son llamativas e hipnotizantes, tales como las iglesias de Santo Domingo, Santo Toribio de Magrovejo, San Pedro Claver, la Catedral de Santa Catalina de Alejandría y, claro, la iglesia de San Roque, Getsemaní; todas y cada una de estas, las cuales desbordan su fuerte influencia en las artes barrocas y coloniales que fueron las prácticas más populares durante la época de construcción de dicho lugar, refuerzan el carácter religioso que tanto en el pasado como en la actualidad cuenta Cartagena.
Los museos son igualmente sitios que, a lo largo de los años, han terminado siendo puntos de encuentro para todos los curiosos en saber más de esta bella ciudad colombiana: el museo del oro y conocer la historia de este metal para muchas de las tribus precolombinas, así como otra galería, pero esta vez de navíos y armamentos militares, para sentirte en aquella época ya tan lejana.

Y no se pueden olvidar las plazas Bolívar y Santa Teresa, donde suelen aglomerarse más personas para pasar los días observando la construcción, el monumento nacional Torre del Reloj, ubicado en la entrada principal de la ciudad amurallada de principios del siglo XVIII; así como el famoso “Portal de dulces”, un espacio en donde la oferta de caramelos autóctonos conforma una melodía de colores y sabores que solo se encuentran en el Caribe colombiano.
El simple hecho de vivir estas experiencias temáticas, que proponen rutas que llegaron a inspirar a algunos de los más grandes autores de la literatura colombiana, hace que cualquiera le tome un valor cultural muy grande a tan imponente lugar.

Las ofertas de degustaciones gastronómicas también están a la orden del día, como lo serían los legendarios patacones rellenos, las exquisitas arepas de queso y bebidas exóticas como lo son el jugo de borojó, el reparo, agua de coco, bolis, y para aquellos fanáticos del alcohol, el ron y un buen viche nunca pueden faltar. Las guías culinarias existentes en este rincón del planeta están a la orden del día, donde nada te podrá faltar y estarás seguro de que los estómagos que pasen por esta región quedarán contentos.

Bellas arquitecturas coloniales que, con las murallas del Castillo San Felipe de Barajas, protegen aquellas otras edificaciones; los colores más vibrantes que la sociedad colombiana puede ofrecer, un refugio sobre la historia, la fe, las artes, de la buena comida y la tranquilidad de disfrutar un buen día aquí.
El casco histórico de Cartagena es aquel sitio que una persona que quiera conocer Colombia como se debe, tanto por su cultura y su gente, debe tener marcado en el mapa, donde el perderse por sus calles de la ciudad vieja es hasta una bendición, y de esta antigua metrópolis tener bellos recuerdos.








