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Doña Ana “La Delicia”: Más de 30 años de sabor en el Cruce de Rincón de Molinillo, Nagua

Ana Ortega es el alma de Nagua en esta concurrida ruta. Con más de tres décadas al frente de su negocio de fritura en la provincia María Trinidad Sánchez, esta mujer ejemplar demuestra que con fe, amor y sazón tradicional se puede salir adelante desde cero.

Si viajas por la provincia María Trinidad Sánchez, hay una parada obligatoria en Nagua que se reconoce desde lejos por el olor a leña y la sonrisa de una mujer incansable. Se trata del puesto de Ana Ortega, cariñosamente conocida por todos como “Doña Ana la Delicia”. Con más de 30 años de trayectoria en el emblemático Cruce de Rincón de Molinillo, Doña Ana se ha convertido en un referente del trabajo honrado y en la reina indiscutible del chicharrón en la zona.

De cincuenta pesos de batata a miles de libras de chicharrón

Los inicios de Doña Ana en Rincón de Molinillo no fueron fáciles, pero la necesidad de mantener a sus seis hijos y el deseo de que nunca les faltara un plato de comida en la mesa la impulsaron a emprender. Recordando sus primeros pasos, cuenta que empezó vendiendo espaguetis con fritos verdes. Al ver el respaldo de la gente, fue introduciendo nuevos productos: primero pollo, luego compró 50 libras de cuerito y apenas 100 pesos de batata, plátano y guineito para ofrecer como guarnición.

Con el tiempo, el negocio dio un giro dorado. Al año de comenzar, ya vendía uno o dos quintales de chicharrón (entre 100 y 200 libras). Hoy en día, la historia es muy diferente: Doña Ana y su negocio despachan más de mil libras de chicharrón de forma regular. En su día a día vende entre 100 y 150 libras diarias, pero los domingos el tráfico de viajeros y locales estalla, alcanzando picos de entre 300 y 400 libras en un solo día gracias a una clientela fiel que no para de crecer.

El secreto está en la «Viagra» y el fogón de leña

¿Cuál es el gran truco para que este chicharrón sea tan codiciado por quienes transitan por Nagua? Doña Ana lo revela con la picardía y el buen humor que la caracterizan: la famosa «Viagra». Así ha bautizado a su sazón especial, una mezcla perfecta de sazón de la casa, naranja agria, orégano, ajo y cebolla. «Yo les doy la receta, pero no me imiten», comenta entre risas.

Además del sazón, el proceso de cocción en su caseta es sagrado. En la parte trasera reposan dos ollas grandes donde diariamente hierven alrededor de 150 libras de chicharrón cocinado a la leña. Para ella, lograr el punto perfecto de hervor no solo garantiza un sabor inigualable, sino también la calidad de su producto: asegura con orgullo que, en todos sus años de servicio, su chicharrón nunca le ha hecho daño a nadie.

Una guerrera que «no conoce el miedo»

La jornada de Doña Ana es de sol a sol. Llega a su puesto en el cruce a las 6 de la mañana y permanece allí hasta las 10 de la noche, dependiendo del movimiento del día. Atrás quedaron los tiempos en los que empezó sola en el área y debía cerrar obligatoriamente a las 6 de la tarde por motivos de seguridad.

Su resiliencia es admirable. A pesar de haber pasado por tres cirugías, Doña Ana no se rinde; su ánimo inquebrantable y sus deseos de superación la mantienen en pie con una actitud siempre positiva. Para ella, la palabra «miedo» simplemente no existe en su vocabulario. Su esfuerzo ha dado frutos bendecidos: le da gracias a Dios porque, gracias a este negocio, pudo construir su propia casa y sacar a su familia adelante.

Un mensaje de inspiración para las mujeres

Doña Ana mira al futuro con optimismo y piensa durar muchos años más en su labor. Al mirar atrás y ver todo lo que ha logrado, no duda en enviar un consejo directo al corazón de todas las mujeres que desean emprender y trabajar:

«Que se fajen desde cero y con el poder de Dios echen para adelante. Que se pongan a trabajar, no importa que sea con un pollo o con un pescado, con fritos o espaguetis, pero que lo hagan con amor, cariño y pidiéndole a Dios día a día».

Doña Ana «La Delicia» es mucho más que una fritura en el Cruce de Rincón de Molinillo; es un ejemplo vivo de que cuando se trabaja con el corazón, el éxito y el reconocimiento de todo un pueblo siempre llegan.

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